Perspectivas de la Pandemia: Nuestro Tiempo y El Virus (Por Viviana Romero)


(Viviana trabaja para el gobierno y vive en Argentina.)

Lo más valioso que tenemos acá, en la Tierra, es el tiempo. ¿Por qué? Porque el tiempo que pasó, pasó y lo que no hice en “ese” tiempo, no lo hice. Cada minuto de nuestro tiempo es único e irrepetible.

Dios quiere que escudriñemos el uso de nuestro tiempo; que seamos buenos administradores y que vivamos “tiempos de calidad”.

Nunca antes vivimos algo similar a lo que nos toca vivir en estos días: se acabaron los horarios, las corridas, las rutinas… y ya no está en nuestra boca el: “no tengo tiempo”.

Sería bueno hacernos algunas preguntas…

Por ejemplo, ¿qué cosas de las que hacía antes, debería dejar de hacer? O ¿qué cosas que no hacía antes, debería empezar a hacer?

¿Qué oportunidades me da este tiempo?

¿Qué estoy aprendiendo en este tiempo?

Nadie, como tanto se comparte por las redes, hoy debería decir: “estoy aburrido”.

En casa, hay mucho para hacer: ordenar lugares que tenemos “olvidados”, reparar algunas cosas, fabricar algún “tapa boca ingenioso”… y las tareas habituales como cocinar, lavar ropa, limpiar…

Podemos aprender algo nuevo por internet viendo tutoriales, o estudiar algún idioma (son cosas que me gusta hacer…).

Compartir tiempo (por teléfono) con nuestros mayores, que nos extrañan… o ayudar a algún vecino mayor haciéndole alguna compra o en lo que necesite.

Dar alguna palabra de aliento por WhatsApp a alguien que no la está pasando bien.

Hay personas de nuestro entorno que siguen trabajando, ellos están teniendo otro tipo de aprendizaje. Acá, hay algo más que podemos hacer: orar por ellos.

También tenemos más tiempo para hablar con Dios: agradecerle por todo lo que tenemos y orar por otros, pero también, escucharlo. Dispongámonos a escuchar a Dios; Él siempre tiene algo para decirnos. Todos tenemos dones dados por Dios para bendecir a otros. Tal vez, durante este tiempo, podamos descubrir alguno que, hasta hoy, teníamos escondido.

Otra cosa no menos importante: tomemos un tiempo para hacer algo de ejercicio físico, reírnos y jugar. Esto hace bien para nuestra salud física y mental y, durante esos momentos, estaremos dejando de escuchar “malas noticias”.

Aprovechemos el tiempo que tenemos por delante y propongámonos tomar con seriedad cada minuto.

Por último, para tener el gozo de Dios y poder ser de bendición a otros, procuremos hacer las obras que Dios preparó, especialmente, para cada uno de nosotros.

 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. (Efesios 2:10)

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