Donde Está Nuestro Tesoro…

Por Jorge Yunes (Con Richard L. Smith)
Por Jorge Yunes
(Con Richard L. Smith)

Hace días que vengo pensando en las cosas que nos han robado. Nos han robado la capacidad de disfrutar. Nos han robado la comunión. Nos han robado la posibilidad de descansar. Nuestras agendas, nuestros programas y aun nuestras propias familias se han puesto entre Dios y nosotros. Tenemos más compromisos que tiempos de descanso. Nos han, aun, robado la alegría de estar en el templo de nuestro Dios.

Cuando llegué a éste versículo, mi mente se detuvo y dije: ¡Ahí está! Ahí está la razón de todo lo que nos está pasando:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:19-21)

Nuestra cultura de consumo nos ha dicho que invirtamos en el tesoro equivocado. La Biblia dice que el tesoro fuera de lugar nos hiere en todos los sentidos – espiritual, emocional, y en nuestras relaciones.

Fuimos nosotros mismos quienes hemos dejado la puerta abierta para que los conceptos y principios de “deleite” de

Yo quiero...
Yo quiero…

este mundo, ingresen por la puerta principal a nuestro hogar. Nadie ha forzado la cerradura de tu casa. Fuiste vos, fui yo, quienes le abrimos la puerta al placer. Estamos coqueteando todos los días con el pecado del placer, como la razόn para vivir. Ya no importa si compras esto o aquello, lo que importa es la experiencia que vive el consumidor en torno a la compra. Fuimos nosotros mismos quienes nos hemos dejado robar. 

Todos los días, estamos negociando nuestras prioridades y, en nuestra propia cara, las costumbres de nuestro mundo nos seducen y se meten en nuestra vida. Estamos siendo seducidos y anestesiados por un mundo irreal de placer, al que hoy todos lo definen como consumismo.

Como resultado de nuestro compromiso con el placer y el ocio, hoy… Nos cuesta muchísimo disfrutar de las cosas simples de la vida. Cada vez más necesitamos más lujos, más excentricidades, más experiencias exóticas. ¿Te pusiste a pensar por qué nuestros abuelos se tomaban vacaciones una sola vez por año mientras hoy, se van (los que pueden) en verano, en invierno, cada finde largo…? ¿Acaso nosotros hoy, trabajamos más horas de las que ellos trabajaban? ¿Realmente necesitamos más descanso? o ¿trabajamos más porque queremos descansar más? 

Ya nada nos satisface. La tecnología es un claro ejemplo. A los 6 meses, todo lo que tenemos se vuelve obsoleto. Y todavía nos preguntamos ¿cómo nos han robado la alegría de estar en el templo? Haciendo que todo sea descartable. Nada se repara. Si algo se te rompió, lo tiras y compras algo nuevo. Ya no tenemos la capacidad de disfrutar cuando reparamos algo. Simplemente tiramos todo lo que se rompe y lo compramos nuevo. 

Preferimos una comida rápida a una cocción lenta. ¡Todo lo queremos ya! La comida es el mejor ejemplo que encuentro para describir la rutina en la cual estamos inmersos. Trabajamos, estudiamos y aun servimos en la iglesia y volvemos a trabajar y así sucesivamente. La mejor manera en que Satán ha anestesiado nuestro sentido crítico es acelerando los procesos y poniendo mayor foco en los resultados. Hemos perdido la capacidad de disfrutar. Una y otra vez, cuando leo a Salomón en su libro Eclesiastés, observo que todo, absolutamente todo es vanidad. ¿Para qué corremos? 

Yo quiero...
Yo quiero…

Vamos a comenzar un momento del año en que todos corremos. Todos estaremos locos por las compras. Desesperados por los descuentos y promociones. Las empresas corren para cerrar sus balances y finanzas. Es el momento del año donde anhelamos las vacaciones y nos olvidamos de que el verdadero descanso está en nuestra comunión con el Señor. 

Y me pregunto: ¿Almorzamos con el celular en la mano? ¿Cenamos con el televisor encendido? Hace tiempo que vengo conversando con mi nutricionista y el problema de la mala alimentación está en alza. Comemos muy mal y muy rápido. La mala nutrición hace que nos enfermemos más seguido. La idea de que nos quitaron la comida no significa que nos han robado   el alimento, sino que somos nosotros quienes nos auto-robamos todos los días. 

Hemos perdido la capacidad de disfrutar con nuestras esposas, con nuestros hijos, con nuestras familias la posibilidad de sentarnos todos a la mesa del Señor. Ya no hay familias sentadas a la mesa. Ya no se construyen casas grandes. Todo está pensado para disfrutar en soledad. Los cines premium ya están teniendo lugares para 1 sola persona. No te parece increíble que lo más simple se esté volviendo tan complejo. 

Intenta organizar un almuerzo familiar y fíjate como todos tienen compromisos. Quizás buenos compromisos, como servir al Señor. Intenta reunir a 5 amigos un mismo día. Nadie tiene tiempo para disfrutar. ¿Nadie tiene tiempo? ¿No será que nuestras agendas y rutinas están acabando con destruir nuestras relaciones? Quizás esté siendo muy rupturista o pesimista, pero estoy cansado de que todo se interponga entre mi familia y yo. Todo está diseñado para interrumpirnos. Las redes sociales. Netflix. Cablevisión. OnDemand. Siempre tendrás mails que leer, actualizaciones de Facebook que ver, mensajes para responder. 

En cambio, de acuerdo con la cosmovisión bíblica, necesitamos re-aprender a descansar y disfrutar más de las cosas simples de la vida. Necesitamos orar más seguido de ésta manera:

Señor, enséñame a descansar en Ti. Ayúdame a disfrutar de lo que tengo. Ayúdame a descansar sin necesidad de ningún medicamento. Quiero volver disfrutar la vida, no como el consumismo me lo presenta, sino como Tú lo has diseñado en tu Palabra. Quiero que me enseñes a disfrutar…

2 comentarios

  1. Cuando un joven como tu, hace esta reflexión es porque (como dice mi esposo), te has hecho la mejor pregunta que nos tendriamos que hacer, todo ser humano, ¿ porqué hacemos lo que hacemos?.
    Solo asi los seguidores de Cristo, estaremos comprobando y disfrutando del beneficio de Sus promesas, ” Su descanso y Su paz.”

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    1. Gracias Carmen por tu comentario! Igualmente no es fácil mantenerse en este mundo, haciendo foco en lo eterno. Solo la lectura y estudio de Su Palabra pueden limpiarnos y restaurarnos diariamente de todas las costumbres de consumo que se nos pegan a diario.

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