Amar a Dios con la Mente – Una Cita 2

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Desde hace ya algunos años, eruditos y estudiosos cristianos lamentan la degradación que ha experimentado el pensamiento evangélico. Por ejemplo, Albert Mohler escribe al respecto: «Estamos en grandes problemas […]. Cualquiera sea el estudio o la estadística en que nos basemos, observaremos el mismo patrón general: los cristianos de Norteamérica cada vez saben menos de la Biblia». Luego agrega: «La falta de conocimiento bíblico por parte de los cristianos es producto de iglesias que marginalizan el conocimiento bíblico». Un enorme número de líderes evangélicos han expresado su profunda pena ante la deliberada ignorancia del evangelicalismo moderno. Consideremos algunos de sus comentarios:

Si los cristianos laicos no empiezan a hacer uso de sus capacidades intelectuales, entonces estaremos en grave peligro de perder a nuestros jóvenes […]. No cabe duda de que la iglesia no ha estado a la altura de las circunstancias en esta área.

Si abandonamos el pensamiento, estaremos abandonando la Biblia, y si abandonamos la Biblia, estaremos abandonando a Dios. El Espíritu Santo jamás prometió darnos un atajo al conocimiento de Dios.

En el fondo, el antintelectualismo evangélico es a la vez un escándalo y un pecado. Es un escándalo en el sentido de que es una ofensa y una piedra de tropiezo que pone trabas innecesarias e impide que las personas serias y reflexivas consideren adoptar la fe cristiana y acudan a Cristo. Es un pecado porque implica rehusarnos a atender al primero de los dos grandes mandamientos que nos enseñó Jesús: amar al Señor nuestro Dios con la mente.

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