¿Qué quiero de una iglesia? (por Antonella Trovato)

¿A qué tipo de iglesia quiero ir? ¿Qué doctrinas y formas me identifican? ¿Que debería priorizar a la hora de elegir el lugar en donde congregarme?

Estas son algunas de las tantas preguntas que se cruzan por mi cabeza mientras busco una iglesia a la cual asistir en pleno Bueno Aires. Es un tanto abrumador, las opciones son muchas: iglesias locales, chicas, con pocas personas y reuniones mas “tradicionales”, o iglesias masivas, globales, con reuniones modernas y música pop. Y toda la gama de opciones que quedan en el medio. Cómo hago para poder ir más allá de lo que ven mis ojos y preguntarme: ¿qué es lo verdaderamente importante para tener en cuenta a la hora de elegir una iglesia?

Una palabra viene a mi mente de manera reiterada: Jesús. Quisiera ir a una iglesia en donde realmente se predique a Jesús. Donde se predique el evangelio. Donde se predique la verdad, la Biblia. Tal vez, suena como algo sencillo, pero no es tan fácil de entender a que me refiero. Seria lógico que toda iglesia predique la verdad de la Biblia, dado a que, en teoría, ese debería ser el fundamento de nuestra fe. Pero, no es raro ni poco frecuente encontrarse escuchando mensajes que tuerce la palabra para prometer una vida sin problemas, de prosperidad pura, o que se basen en motivaciones personales. Tampoco es raro escuchar sermones donde se obvie lo amargo, lo difícil de ser discípulo de Jesús, ni encontrarse en espacios donde se ignora la gracia y el perdón dado por la cruz. Por eso, es necesaria una iglesia que se anime a predicar la verdad, con todas sus partes. Donde se predique a Jesús, su muerte y su resurrección, el pecado y la gracia, el llamado a morir a nosotros mismos, así como la recompensa del cielo; Lo agradable y lo desagradable a nuestros oídos.

Y de esto se desprenden otros puntos importantes en relación a qué buscar en una iglesia. Al sacar el foco de nosotros mismos, o de cualquier otra cosa que no sea Jesús y el evangelio, dejaremos de tener iglesias hechas para servirnos a nosotros mismos, o iglesias que se rehúsen a entrar en contacto con el mundo externo, o que se mimeticen con éste. Si nuestro centro se focaliza en Jesús y en las buenas nuevas, deberíamos focalizarnos también en extender el Reino de Dios. Y ahí aparece la segunda característica que busco en una iglesia: una iglesia que transforme la comunidad en la que se encuentra. Ahora, con esto no me refiero necesariamente a algo masivo, global o enorme. Si bien esa es una manera que muchas iglesias han encontrado útil para generar un impacto en el medio en el que se encuentran, creo que esto se puede manifestar de muchas otras formas. Lo importante es que tenga el concepto de generar un impacto en la sociedad, la cultura, la comunidad en la que se encuentre; Que busque extender el Reino. Una iglesia que se centra en si misma, o que motiva a sus miembros a centrarse en si mismos y en su propios problemas y su propio crecimiento, no es una iglesia que se centra en Jesús y en predicar Su nombre.

Por ultimo, hay un concepto más que me parece sumamente importante, y que, de hecho, apareció de forma constante como una respuesta a la pregunta de qué buscamos en una iglesia al hablar con otras personas, aunque bajo la forma de distintos nombres. Me refiero al concepto de comunión, familia. Creo que este principio también esta estrechamente relacionado con una iglesia que sea Cristocentrica. Como Jesús nos insta a hacer, en Juan 13:34, debemos amarnos los unos a los otros, así como Él nos amó. Si buscamos construir una iglesia basada en Jesús y en su obra, y nos apropiamos del amor que él mostró por nosotros así como por las personas que nos rodean, no podríamos responder de otra forma que no fuera buscando demostrar el mismo amor. Ahora, quisiera hacer hincapié en algo que creo es importante aclarar: acá Jesús está hablando de amor. No está hablando de una relación superficial, basada en un cargo o en el liderazgo exclusivamente. Creo que una iglesia que busca glorificar a Jesús es aquella donde el amarse los unos a los otros cobra un significado vivo como fundamento a la hora de relacionarnos y de vivir en comunión, y donde se pueden construir relaciones basadas en ese amor fraternal así como el amor a Cristo. E, idealmente, llevándolo un paso mas allá, una iglesia donde este amor mutuo y este amor hacia Dios nos permita crear un espacio donde buscar a Dios juntos, donde compartir lo que Él nos revela a cada uno con el fin de ver a nuestros hermanos crecer, y donde servirnos los unos a los otros; Donde crear conexiones verdaderas basadas en el amor por y de Jesús.

Probablemente, hayan muchos puntos más a considerar, y muchas otras cosas que uno puede esperar o pedir de una iglesia, así como también es cierto que de los conceptos que mencione, tal vez no siempre se cumplan y vivan al 100%. Después de todo, la iglesia está llena de seres humanos y los seres humanos somos imperfectos. Pero creo que de todas las cosas que uno puede pedir, esas son las tres más importantes: una iglesia que predique a Jesús y la palabra de Dios en su totalidad, que busque activamente expandir el reino de Dios y que sea un espacio donde poder integrarse y encontrar una comunidad basada en el amor para profundizar en el conocimiento de Dios y poder servirle.

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