¿Qué cantamos en la iglesia?

He sido cristiano por más de cuarenta años. En todo este tiempo, he cantado muchas de las mismas canciones, una y otra vez. Siendo bastante honesto, ya se ha vuelto aburrido. Los estribillos, en especial, son problemáticos… y repetitivos, muy repetitivos.

Es aburrido porque nuestras canciones, muchas veces, no son más que la expresión de emociones: cómo nos sentimos o qué experimentamos. En muchas ocasiones, la música se trata sólo de “mí”: mis necesidades, mis emociones, los beneficios que yo obtengo en Cristo.

Una de mis “favoritas” que se centra en la emoción, la experiencia subjetiva, un enfoque de “mí”, y es repetitiva es “Mi Pan, Mi Luz” de Marcos Witt. En particular, el puente proporciona una vívida ilustración: “Me cuidas, Me abrazas, Me cantas, Me amas”.

If you understand English, I urge you to watch this very brief, very funny satire about “me worship,” using popular Christian choruses with lyrics altered to highlight the “me focus”: “It’s All About Me.”

Es aburrido porque muchas veces el estilo musical es el mismo: varía tan sólo entre los géneros del rock liviano y el pop. Ahora bien, ¿es posible adorar a Dios con otros géneros musicales como el folclore, la música clásica o el jazz?

Es aburrido porque muchas canciones tratan de la experiencia de la conversión, de modo que son demasiado simples o superficiales para los creyentes maduros. ¿No podría haber himnos sobre el sufrimiento, o las perplejidades de la vida, o lo que nos exige el Evangelio, o nuestro futuro en la eternidad?

Es aburrido porque hay muy poco contenido doctrinal o intelectual. ¿No podría haber canciones que hagan eco de los temas de los salmos, o las oraciones de Pablo, o las doctrinas más profundas de la Biblia? ¿No podríamos redescubrir algunos de los himnos clásicos y antiguos de la iglesia?

R. C. Sproul comentaba: “Tenemos pasión; de hecho, tenemos el corazón ardiendo por las cosas de Dios. Sin embargo, esa pasión debe resistirse con intensidad al espíritu antintelectual del mundo”. De un modo similar, en su artículo “The Tragedy of Dumbing-Down Christianity” [La tragedia de la simplificación del cristianismo], Ethan Renow resume la problemática muy bien:

[…] Nos contentamos con flotar en la superficie con una “teología de la profundidad de Hillsong” y a eso lo llamamos bueno. Después nos preguntamos por qué las personas abandonan la Iglesia en masas. Una iglesia que ofrece sólo una teología de los sentimientos y el buen pasar emocional, en el largo plazo, perderá la lucha contra el ateo culto y convincente en casi todas las ocasiones.

Como aventura educativa, los insto a revisar la tabla de contenidos de cualquier himno clásico, en especial del himnario calvinista. Descubrirán, por los temas enumerados, que nuestra música alguna vez fue mucho más profunda, amplia y hermosa.

Me pregunto: ¿Habrá nuevos himnos ya disponibles y que desconocemos?

¿Habrá compositores que quieran producir música más profunda para la iglesia?

Les propongo una muy pequeña iniciativa para iniciar un proceso de cambio. Muchos de ustedes conocen la música de Keith y Kristyn Getty. En Argentina, cantamos uno de sus himnos más conocidos, “Sólo en Jesús”. Les sugiero que escuchen varias de sus canciones subtituladas al español (son traducciones, no letras adaptadas para el canto). En el siguiente canal de YouTube, encontrarán 25 de sus canciones con subtítulos:

(Gracias, Martín Posse, por proporcionar los subtítulos en español.)

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