La gracia común: el eterno testigo de Dios

LogoEl teólogo John Murray se preguntó: “¿Cómo es que este mundo maldecido por el pecado goza de tanto favor y bondad de parte de su creador santo y siempre bendito?”.(1) Otra forma de expresar el mismo pensamiento es la siguiente pregunta: “¿Por qué le ocurren cosas buenas a la gente mala?”. Louis Berkhof lo expresó así:

¿Cómo se puede explicar la vida relativamente ordenada que hay en el mundo, viendo que todo está bajo la maldición del pecado? ¿Cómo es que la tierra produce frutos deliciosos en rica abundancia y no simplemente espinas y abrojos? ¿Cómo podemos explicar que el hombre pecador todavía retenga algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales y de la diferencia entre el bien y el mal, y que muestre algún respeto por la virtud y la buena conducta externa? ¿Qué explicación puede darse de los dones y talentos especiales de los que el hombre natural está dotado, y del desarrollo de la ciencia y del arte por medio de aquellos que están despojados por completo de la vida nueva que hay en Cristo Jesús? ¿Cómo podemos explicar las aspiraciones religiosas de los hombres en todas partes, aun de aquellos que de ninguna manera han entrado en contacto con la religión cristiana? ¿Cómo pueden quienes no están regenerados hablar aun de la verdad, hacer el bien a los demás y llevar adelante vidas virtuosas en público?(2)

La respuesta a estas preguntas es la gracia común.

La gracia común se refiere a la misericordia de Dios que es común a toda la humanidad o común a todos, sean o no creyentes, ateos o idólatras por igual. Es universal debido a que toda la raza humana experimenta sus beneficios, sin distinción entre una persona y otra. Es gracia porque es dada por Dios de forma soberana y sin que la humanidad lo Nature 125merezca (pese al hecho que los humanos somos hostiles hacia Dios y entre nosotros). Berkhof escribió: “[La gracia común] limita el poder destructivo del pecado, mantiene una medida de orden moral en el universo haciendo la vida lo más ordenada posible, distribuye diversos grados de dones y talentos entre los seres humanos, promueve el desarrollo de la ciencia y el arte, y hace llover bendiciones incontables entre los hijos de la humanidad”.(3)

Así que, por un lado, la gracia común en la cultura refrena los posibles males y permite que el plan redentor de Dios se despliegue. No solemos ser tan malos como podríamos llegar a ser (aunque aquí ciertamente hay excepciones). Por otro lado, a veces hacemos mucho más bien del que se espera de nosotros. Por ejemplo, en la esfera económica, debido a la gracia común, a veces somos testigos de acciones extraordinarias de beneficencia, mayordomía y justicia económica. A veces los ricos comparten sus recursos con abundancia y creatividad sorprendentes. En ocasiones las fuerzas armadas se restringen de saquear y las naciones de ejecutar una explotación colonial. A veces los estados promulgan políticas sustentables que protegen y cuidan a los necesitados y el medio ambiente.

Doctor 016En la esfera física, la gracia común significa que la tierra no solo produce “espinos y cardos” sino hermosas flores, bellos atardeceres y muestras de belleza natural. En el plano intelectual, podemos asir la verdad y crecer en conocimiento. Podemos desarrollar nuevas tecnologías y resolver problemas complejos. En la esfera moral, tenemos una conciencia, un sentido del bien y del mal. Podemos establecer leyes y políticas que restringen la falsedad y la injusticia. En la esfera creativa, los humanos producimos hermosas cosas en arte, música y arquitectura. Y en la esfera social, la humanidad crea organizaciones y estructuras sociales que refrenan el mal y promueven el bien común, como organizaciones no gubernamentales, escuelas y asociaciones civiles.

Debido a la gracia común de Dios y en vistas de que los seres humanos somos creados a imagen de Dios, la cosmovisión bíblica reconoce la bondad en el mundo a pesar de la maldad. La creación y la cultura están llenas de esta gracia preservadora y embellecedora de Dios. Los cristianos deberíamos siempre buscar las “huellas de Dios” en “este mundo malvado” (Gá. 1:4) para agradecerle y honorarlo. Mateo 5:45 dice que Dios “hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos”. Hechos 14:17 afirma que Dios siempre deja su “testimonio” en el mundo: “[…] haciendo el bien, dándoles lluvias del cielo y estaciones fructíferas, proporcionándoles comida y alegría de corazón”. Hechos 17:25-28 declara que Dios “da a todos la vida, el aliento y todas las cosas”. Y Pablo escribió que Dios “nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos” (1 Ti. 6:17).

Estoy aprendiendo a mirar nuestro mundo caído a través de los lentes de la gracia común. También estoy aprendiendo que debería agradecerle a Dios por las bendiciones que suelo dar por sentadas y que disfruto todo el tiempo. Por ejemplo, en los días muy calurosos, agradezco a Dios por las personas que crearon el aire acondicionado. Más aun, me pregunto si alabamos a Dios por la penicilina, la novocaína o la aspirina. ¿Acaso nos regocijamos en la gracia común de Dios cuando escuchamos una interpretación musical excelente, cuando leemos una novela inspiradora o cuando miramos una película creativa? (ni hablar de la tecnología que nos permite disfrutarlas). Industry 031¿Adoramos a Dios por la sabiduría y la integridad de algunos líderes políticos, sociales y empresariales? ¿Le agradecemos a Dios porque nuestra sociedad ofrece una medida admisible de seguridad, estabilidad y prosperidad (bastante más que muchos otros países)? ¿Valoramos el placer que nos dan la comida, la ropa, la música y las costumbres que nuestras culturas producen? ¿Le agradecemos a Dios por la electricidad, las calles y rutas, los micros y los aviones? (ni hablar del celular, la televisión, el microondas, el iPad y un largo etcétera). ¿Leímos, por ejemplo, el Salmo 104 y nos maravillamos de cómo Dios cuida y mantiene el mundo natural y “hace brotar la hierba para el ganado” (v. 14)? Vivimos en un mundo realmente colmado de recursos y en un período de la historia humana de mucha abundancia. Gracias a Dios.

La gracia común es la misericordia de Dios que preserva y embellece un mundo caído. A pesar de la caída, la decadencia y la muerte del “presente siglo malo” (Gálatas 1:4), Dios preserva a su creación mientras el plan redentor se sigue su curso.

La gracia común el testimonio que Dios da de sí mismo, y eso es algo en lo que deberíamos reflexionar seriamente.

 

(1)  “Common Grace,” Westminster Theological Journal 5, No. 1 (Nov. 1942), p. 1.

(2) Systematic Theology, Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing Company (1993), p. 432.

(3) Ibíd., p. 434.

2 comments

  1. Realmente cuan poco agradecemos a Dios tantas cosa de las que disfrutamos.Cuando era jovencita el amor al enemigo me costaba entenderlo,Incluso me revelaba ante ese mandato del Señor.Cuando realmente conocí a Jesus mi pensamiento y mis actitudes como consecuencia comenzaron a sufrir una beneficiosa transformación.Doy gracias a Dios por ello.

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