Introducción a la apologética

Introducción al Curso

Hay una plétora de objeciones al cristianismo. Algunas de ellas son clásicas y constantes, tal como la existencia de Dios, el problema del mal, la deidad de Cristo, la validez histórica y científica de la Biblia, la hipocresía y corrupción en la Iglesia, el infierno y la condenación, la providencia divina y la predestinación, así como los milagros, la revelación, la encarnación y la resurrección.

Otras objeciones se levantan desde las cosmovisiones prevalentes de hoy día: la ética (matrimonio y familia, los derechos de los gay, la sexualidad, el rol de la mujer), la veracidad bíblica (relativismo y posmodernismo) y pluralismo (¿es Jesús el único camino y la verdad?). Sumado a esto, hay una larga serie de objeciones relacionadas con el Antiguo Testamento que incluyen acusaciones acerca de Dios como siendo sexista, homofóbico, arbitrario y severo.

Hay objeciones declarando que el cristianismo promueve el consumismo y se alía con el capitalismo imperialista, sanciona políticas exteriores agresivas, apoya a Israel acríticamente pero, al mismo tiempo, ignora al mundo árabe y fomenta el calentamiento global. Hay quejas de que el cristianismo es masculino y Euro-centrado y, por ende, asociado con la opresión y la explotación.

Aún más, hay muchos valores de la civilización moderna y posmoderna que son antitéticos a una cosmovisión bíblica. Por ejemplo, un libro reciente bosqueja siete “ideas tóxicas” que contaminan nuestras mentes y corrompen nuestros estilos de vida

Tecnofilia (amor a la tecnología): aislamiento, distracción y exhibicionismo.

Neofilia (amor por lo nuevo): el mito del progreso, rechazo a la tradición, fe en la ciencia y la tecnología.

Egalitarianismo: rechazo a la jerarquía y a la autoridad

Individualismo: autonomía, auto-idolatría, narcisismo, rechazo de la vida comunitaria

Materialismo: negación  a lo sobrenatural, pragmatismo y tecnología intrusiva (clonación humana, ingeniería genética, cultivo de tejido fetal, por ejemplo)

Consumismo: sentido de estatus quo, anhelo por el lujo, auto-definición a través de los productos y servicios; y relativismo—rechazo a la verdad absoluta y las declaraciones éticas.

Por esa razón, el cristianismo, para muchos, parece algo imposible, irrelevante, falto de credibilidad por completo y no útil para la vida cotidiana. No es intelectualmente racional y, de hecho, menos que inservible, ya que con frecuencia es percibido como inherentemente irracional, causal de división, intolerante, entenebrecedor y tóxico. Por otro lado, ¿quién necesita al Dios del cristianismo de todas maneras en este día y era? Un estudiante de Praga lo dijo bien:

Yo soy un ejemplo viviente de que las personas pueden vivir, sobrevivir y ser felices sin  Dios…Nosotros, normalmente, vivimos la vida como queremos y rara vez escuchamos  jugamos según las reglas de alguien más. Los creyentes buscan amor, comprensión y alguna clase de escape de sus problemas presentes en Dios. Pero hoy, nosotros tenemos diferentes cosas que podemos usar para sustituirlo a él. Amigos, música y  deportes son totalmente necesarios en mi vida y para mí, sirven como una clase de sustituto.

Como resultado, debido a las numerosas objeciones, en la apologética confrontamos un desafío tanto teórico como práctico. Primero, podríamos intentar manejar un amplio rango de respuestas de variada complejidad, pero tendríamos un curso muy largo y un desafío ciertamente muy intimidante (además, hay ya muchos textos útiles que tratan el tema específico de la apologética).

Segundo y más importante, no importa qué fundamentación o evidencia podamos ofrecer, los hechos y argumentos serán evaluados de acuerdo con la cosmovisión no cristina. Con respecto a esto, Greg Bahnsen comentó: “Cada ítem particular de evidencia será evaluado (tanto en su veracidad como en el grado de probabilidad) por las suposiciones tácitas del no creyente. Su visión general del mundo y la vida proveerán el contexto en el cual las afirmaciones de evidencia serán entendidas y sopesadas.” Cada cosmovisión interpreta la realidad a través de su propio marco presuposicional y compromiso central. Cada una trata de reconstruir el mundo como una alternativa a la otra cosmovisión. Consecuentemente, una apologética bíblica reconoce el rol esencial de una cosmovisión para establecer lo que es considerado admisible. Como dice Bahnsen:

Consecuentemente. el apologeta necesita reconocer que el debate entre el creyente y el no creyente es fundamentalmente una disputa o colisión entre cosmovisiones —entre compromisos centrales y presupuestos que son contrarios entre sí. Un no creyente no es simplemente un “no creyente aquí y allá”; su antagonismo está arraigado en una filosofía que lo abarca todo (Col. 2:8), la cual está de acuerdo con la tradición del mundo; y por lo tanto, es un enemigo de Dios en su mente (Col. 1:21; I Co. 4:4) y usa su mente para anular u obviar la Palabra de Dios (Mr. 7:8-13). Porque no pueden recibir o conocer las cosas del Espíritu (I Co. 2:14), el no creyente reprime la verdad (Rom. 1:18) y exalta su razonamiento en contra del conocimiento de Dios (2 Co. 10:5).

Por estas razones, en este curso, nos enfocaremos en la teología de la apologética y los temas fundacionales manifestados en todo diálogo apologético. En lugar de presentar defensas fragmentadas o por partes aisladas de la fe cristiana, vamos a discutir temas claves, textos bíblicos y la metodología fundamental en la apologética.

Esquema del curso

Semana Uno: Medio Ambiente Apologético
Semana Dos: Definición
Semana Tres: Hipótesis 1
Semana Cuatro: Hipótesis 2
Semana Cinco: Hipótesis 3
Semana Seis: Método 1
Semana Siete: Método 2
Semana Ocho: Método 3

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Curso entero – Apologética

Actividades entero – Apologética

Examen – Apologética