Dos voces

Según los Proverbios, todos oímos voces contrapuestas que nos dicen: «¡Escúchame a mí!». Pero detrás de esta lucha interna, existen solo dos oradores que desafían a la humanidad personalmente y a través de sus representantes. Raymond C. Van Leeuwen explica las visiones opuestas del mundo que atrapan a las personas: «En Proverbios 1:9, la sabiduría propone amor dentro de un contexto de límites, libertad dentro de una estructura, vida en el marco de la ley. La libertad y la fraternidad se nutren dentro de los límites del orden cósmico. En contraposición a la sabiduría, la mujer insensata [ramera] y los pecadores prometen una comunidad de riquezas y pasiones desenfrenadas. Sus invitaciones, sin embargo, únicamente encubren una comunidad de muerte (1:32; 2:18; 5:5; 7:26,27; 9:18)».

Noten, también, que la batalla se libra tanto en lo privado como en lo público. Ambas, la sabiduría y la mujer insensata, promueven sus perspectivas en el ámbito de las ideas. Ambas desean influenciar en la esfera pública. Ambas quieren captar la mente y la imaginación. Y ambas proponen un estilo de vida acorde a su concepción del mundo, sabio o insensato.

La sabiduría habla a través de familiares piadosos (padre, madre, abuelo), representando la tradición sagrada del antiguo Israel. Con frecuencia, se refieren al ‘hijo’: «Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre» (1:8; ver también 2:1; 4:1, 10; 5:7; 7:24). Asimismo, la mujer insensata habla a través de sus representantes. Los ‘pecadores’ incitan a los crédulos a un estilo de vida violento y corrupto bajo el disfraz de falsa hermandad: «Ven con nosotros, acechemos a algún inocente y démonos el gusto de matar a algún incauto… Obtendremos toda clase de riquezas; con el botín llenaremos nuestras casas. Comparte tu suerte con nosotros, y compartiremos contigo lo que obtengamos» (1:11-14). La mujer insensata también se expresa a través de una mujer que seduce (‘mujer prohibida’, ‘mujer malvada’, ‘adúltera’, ‘casada’ y ‘prostituta’) y que se dirige a «un joven falto de juicio» (7:7b), atrayéndolo sexualmente de manera ilícita.

Esta dualidad, sabiduría o insensatez, demanda tomar una decisión. Escuchar a una o a la otra. Asistir a un templo o al otro. Amar a una y odiar a la otra.

La sabiduría alza su voz públicamente: «Clama la sabiduría en las calles; en los lugares públicos levanta su voz. Clama en las esquinas de calles transitadas; a la entrada de la ciudad razona: ¿Hasta cuándo, muchachos inexpertos, seguirán aferrados a su inexperiencia?» (1:20-22a). A todos les asegura: «Pero el que me obedezca vivirá tranquilo, sosegado y sin temor del mal». La sabiduría personificada también les habla a posibles seguidores: «Toma su puesto en las alturas, a la vera del camino y en las encrucijadas. Junto a las puertas que dan a la ciudad, a la entrada misma, grita a voz en cuello…» (8:2-3). En el capítulo 9, habla desde una posición de gran influencia, autoridad y visibilidad «… desde lo más alto de la ciudad» (v. 3b). Envía representantes a dialogar con todos y declara: «¡Vengan conmigo los inexpertos!» (v.4a).

La mujer insensata habla de manera similar. Llama a los transeúntes «… en lo más alto de la ciudad…» (9:14b) y afirma descaradamente: «¡Vengan conmigo, inexpertos! —dice a los faltos de juicio—. ¡Las aguas robadas saben a gloria! ¡El pan sabe a miel si se come a escondidas!» (vv. 16-17). Pero solo imita a la sabiduría. El versículo 13b declara que es ignorante y tiene poco que ofrecer. Retóricamente, solo puede repetir como un loro las palabras de la sabiduría y esperar que la trampa haga caer a alguien.

A otro nivel de profundidad, ambas voces representan más que alternativas éticas, distintas visiones del mundo o programas sociales. La mujer insensata, por su parte, es más que la «personificación de pensamientos y comportamientos tontos». En el antiguo Israel, la promiscuidad y la infidelidad (o prostitución de culto) eran males espirituales, sociales y morales. Mas el Antiguo Testamento amplía tales pecados metafóricamente como apostasía e idolatría. En realidad, la mujer insensata representa los «dioses de los pueblos» (Deuteronomio 6:14), que atrae a la humanidad con falsas promesas, otras realidades y un ascenso ontológico. Por este motivo, es importante la ubicación de los núcleos familiares rivales en los «lugares altos de la ciudad». Como señala Tremper Longman, «A lo largo del Antiguo Oriente, la única construcción permitida en los lugares altos era el templo». La sabiduría y la mujer insensata, por lo tanto, representan dos templos y dos oradores divinos. Van Leeuwen resume cómo cada mujer impacta en la imaginación evocativamente: «La sabiduría y la mujer insensata son ‘mujeres’ sumamente atractivas que cautivan de manera opuesta a jóvenes ingenuos… Como el amor que atrae a los humanos hacia la Ciudad de Dios de San Agustín o hacia la Ciudad de este Mundo; Proverbios 1-9 presenta a los humanos atraídos por Eros hacia la sabiduría o hacia la mujer insensata».

Esta dualidad, sabiduría o insensatez, demanda tomar una decisión. Escuchar a una o a la otra. Asistir a un templo o al otro. Amar a una y odiar a la otra. No existe una posición neutral, no hay término medio, una postura imparcial con la cual evaluar a ambas. Como afirma Longman, el libro de los Proverbios confronta con vehemencia a sus lectores: «¿Cenaremos con la mujer sabia, que representa la sabiduría de Dios, aun Dios mismo (Yahweh)? ¿O cenaremos con la mujer insensata, que representa a los dioses falsos de las naciones?».

2 comentarios

  1. Me gusto mucho este articulo, especialmente la frase de Raymond del principio porque apoya algo en lo que ya creo que es el valor de los limites para el disfrute y la satisfacción completa en algo como el amor, la libertad, etc. Los abusos, exageraciones de un aspecto ignoran otros y desbalancean el orden cosmico integral para cada persona (por ej, la lascivia como exageracion del amor dentro del matrimonio). Lo que no estoy seguro es si la referencia estaba mal o no entendi la cita de Proverbios 1:9 donde dice “Porque adorno de gracia serán [la instruccion del padre y la dirección de la madre] a tu cabeza y collares a tu cuello”. Entiendo que es una verdad biblica por varios otros ejemplos pero no se si la referencia aplica claramente a ese punto, lo ven asi?

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