¿Qué es la sabiduría?

Ser sabio significa saber qué es lo que realmente importa (en medio de alternativas necias) y actuar en consecuencia (o tener una conducta acorde). No es solo una cuestión de hechos. El conocimiento que necesitamos para ser sabios se trata del sentido de las cosas. La sabiduría consiste en tener una perspectiva correcta. Para adquirir sabiduría, deberíamos preguntarnos: ¿Qué cosas son valiosas? ¿Qué cosas tienen un propósito? ¿Cómo deberíamos aplicarlas o usarlas?

Esa es la razón por la que hay un vínculo estrecho entre la sabiduría y la ética. Normalmente no pensamos que una persona sea sabia a menos que actúe de manera sabia. Actuar con sabiduría es comportarse con rectitud, de acuerdo con un entendimiento verdadero. Por lo tanto, la sabiduría es tanto perspectiva como aplicación. La búsqueda de una sabiduría piadosa conlleva el deseo de ser buenos y hacer el bien.

Una persona inteligente puede conocer muchos hechos, pero eso no la hace sabia.

Por eso, en la sabiduría bíblica no hay tanto de especulación metafísica como sí hay entendimiento sobre cómo tomar buenas decisiones en el trato con Dios y con las personas. Los sabios de Israel hallaban entendimiento en la meditación acerca de la Palabra de Dios y su creación. Los libros sapienciales de la Biblia (Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés) imparten sabiduría acerca de cómo vivir la vida y cómo lidiar con algunos de sus aspectos más problemáticos (como el sufrimiento y la duda). En consecuencia, la literatura sapiencial bíblica no imparte tan solo el conocimiento de una serie de hechos, sino también habilidades necesarias para la vida, basadas en lo que es más importante dentro de la cosmovisión bíblica.

Por otro lado, también existe una diferencia entre la sabiduría y la inteligencia. Una persona inteligente puede conocer muchos hechos, pero eso no la hace sabia. La sabiduría consiste en contar con cierta información precisa que produce un verdadero conocimiento que, a su vez, con la ayuda de Dios, conduce a un entendimiento que da como resultado la sabiduría. La sabiduría bíblica es el discernimiento sobre cómo vivir la vida de la mejor manera delante de Dios.

Proverbios 3:13-18 describe el gran valor de la sabiduría y el entendimiento:

¡Dichoso el que halla la sabiduría y se encuentra con la inteligencia! ¡Son más provechosas que la plata! ¡Sus frutos son más valiosos que el oro refinado! Son de más valor que las piedras preciosas; lo más deseable no es comparable a ellas. Con la mano derecha ofrece una larga vida, y con la izquierda ofrece riquezas y honra. Sus caminos son un deleite, y en todas sus veredas hay paz. La sabiduría es un árbol de vida para los que echan mano de ella; ¡dichosos los que no la sueltan!

Luego, los versículos 19 y 20 muestran que Dios mismo, en su papel de Creador, es sumamente sabio: “Con sabiduría, el Señor fundó la tierra; con inteligencia, el Señor afirmó los cielos. Con su sapiencia se abrieron los abismos, y destilaron las nubes su rocío”.

En el Antiguo Testamento, 1 Crónicas 12:32 nos ofrece un excelente ejemplo humano de sabiduría: “De los hijos de Isacar, doscientos jefes, cuyas palabras eran respetadas por todos sus parientes, pues sabían cuándo actuar y qué debía hacer Israel”. Los hijos de Isacar discernían qué era importante en su momento histórico, “entendían los tiempos” y lo que debían hacer en consecuencia, es decir, apoyar al nuevo rey, David.

El Nuevo Testamento nos da otra ilustración clara: “Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Jn. 4:19). Los discípulos cristianos, quienes entienden verdaderamente el gran amor de Dios, saben que es imperativo amar a los demás imitando el amor de Cristo hacia nosotros.

Entonces ¿cómo podemos adquirir sabiduría? Primero, deberíamos volvernos aprendices y aprender todo lo que podamos de la Biblia. Necesitamos adquirir conocimiento y entendimiento. Segundo, necesitamos orar. Pidamos a Dios discernimiento para entender qué es lo que realmente importa en su reino dentro de nuestro propio contexto. Pidámosle que nos revele cómo aplicar ese entendimiento en todo momento y en toda situación para la gloria de Dios y para bendecir a los demás. Eso es sabiduría.

Traducido por Micaela Ozores

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