“Enséñanos a contar nuestros días” (Salmo 90)

Hay dos verdades acerca de la existencia humana en las que casi todas las religiones, cosmovisiones, filosofías e ideologías están de acuerdo: somos finitos y somos caídos. La existencia del mal y de las limitaciones humanas son dos realidades inobjetables.

El Salmo 90, el único salmo adjudicado a Moisés, es un discurso excelente sobre la naturaleza humana de acuerdo con la cosmovisión bíblica.

La finitud
Los versículos 3 al 6 declaran lo siguiente acerca de la naturaleza finita y transitoria del ser humano:

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.

Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.

Somos seres finitos. Claramente, no podemos superar nuestras limitaciones básicas. No podemos eliminar por completo nuestra falta de experiencia o los límites de nuestro intelecto. No podemos cambiar lo que recibimos desde la cuna, ni nuestro legado étnico, ni muchas otras facetas y debilidades de nuestra identidad personal. No tenemos la cantidad ni la calidad de conocimiento ni el carácter para ser Dios.

El Salmo 90 nos ofrece dos metáforas que ilustran lo efímera que es la vida. Primero, somos seres quebrantados, o como expresan otras versiones, somos criaturas que vienen del polvo. A lo largo de la Biblia, vemos que la metáfora de estar en el polvo indica un estado de pobreza e impotencia. Por otro lado, ser levantado del polvo significa ser dotado de honra y poder. Leamos cómo se describen ambos matices en los Salmos:

Todos [los animales] esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo (Sal. 104:27-29).

Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. Él hace habitar en familia a la estéril, que se goza en ser madre de hijos. Aleluya (Sal. 113:7-9).

La metáfora del polvo nos enseña que fuera de Dios no tenemos nada. Lejos de su bondad y gracia, nada valemos. Así como él sopló su aliento de vida en la primera “criatura del polvo”, Adán, Dios sopla aliento de vida en cada uno de nosotros por medio de Cristo. Estos versículos, claramente, indican que Dios es soberano sobre nuestra vida. Él es quien dice: “Vuelve al polvo”.

La segunda metáfora es la de la hierba. A la luz de la eternidad, nuestra vida es corta y pasajera. El Salmo 102 se hace eco del contraste entre Dios y la humanidad que expresa el Salmo 90: “Mis días son como sombra que se va, y me he secado como la hierba. Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación” (vv. 11-12).

Otra vez, de acuerdo con la cosmovisión bíblica, somos finitos. El Salmo 90 nos muestra que el sabio sabe esto y sabe también cómo responder a esta realidad crítica.

Nuestra naturaleza caída
Los versículos 4 al 11 hablan de la segunda realidad acerca de la condición humana. Somos seres caídos. Pecamos. Hacemos el mal y nos hacen el mal. Somos culpables delante de Dios:

Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?

El Salmo 90 es muy tajante respecto a la pecaminosidad de la condición humana. A pesar de las muchas bendiciones que experimentamos en esta vida, la realidad del mal y el sufrimiento a causa del pecado indican que el mundo no está en orden. Muchas veces, las cosas no salen bien ni según lo planeado. Todas las cosas, animadas e inanimadas, se degradan y degeneran. Envejecemos y morimos. La muerte es nuestro destino.

Además, las relaciones humanas también están en desorden. Tan sólo, dedicar un momento a mirar el canal de las noticias, o leer los titulares del diario, o hablar con nuestro vecino, o, simplemente, tener un instante de honestidad existencial frente al espejo basta para mostrarnos que el pecado trae como consecuencias la tristeza y la pérdida a nuestra vida. Por eso, permítanme hacer algunas observaciones basándome en estos versículos.

El versículo 8 dice: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro”. Esto nos dice dos verdades importantes. Primero, que en términos morales debemos rendir cuentas a Dios. Él no sólo es nuestro creador, sino también nuestro juez. Segundo, Dios sabe todo sobre nosotros y no hay nada que podamos ocultarle. Debemos rendir cuentas por todo lo que hacemos, pensamos y decimos.

Los versículos 9 y 10 dicen: “Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos”. Thomas Hobbes, el filósofo británico del siglo XVII, describió las relaciones sociales entre seres humanos como un “constante miedo y peligro de una muerte violenta; y la vida del hombre, solitaria, pobre, repugnante, embrutecida y breve”. El resultado es un “estado de guerra” en el que “todos los hombres son enemigos de todos los hombres”. Hobbes describe en un estadio mucho más tardío de la historia humana lo que Génesis 4 al 11 atribuye a la humanidad inmediatamente después de la caída. El corazón humano, alienado de Dios y de su prójimo, se volvió “de continuo solamente [al] mal” (Gn. 6:5).

Oración pidiendo sabiduría
A la luz de todo lo que nos dice el Salmo 90, la única respuesta válida para el creyente cristiano es la oración simple que hace Moisés: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (v. 12). Dadas las realidades en las que vivimos, la postura sabia consiste en escuchar y aprender. El pedido del salmista, que Dios nos enseñe, indica sumisión, obediencia y la responsabilidad de rendir cuentas.

Moisés pidió a Dios que le enseñara a “contar” sus días, lo cual significa que él entendió su flaqueza y pecado, algo que nosotros también deberíamos hacer. Debemos reconocer que el solo hecho de que respiremos es un regalo. Debemos entender que somos mayordomos de nuestra propia existencia, de modo que tenemos que rendir cuentas por nuestra vida. Además, “contar nuestros días” implica entregarnos a lo que realmente importa y a aquello que tiene trascendencia eterna. Así, nos esforzaremos por ser buenos mayordomos sobre nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas (Mr. 12:30).

Para terminar, Moisés quería que Dios le diera sabiduría (vea Sal. 39:4-6). Dios dio a Moisés una perspectiva celestial acerca de la condición humana. Haciendo de este su norte, él pudo utilizar su brújula espiritual para navegar el mundo de una forma que agradara a su Creador, Señor y Salvador.

Nosotros también debemos desear esta sabiduría.

 

2 comentarios

  1. Me qde con ganas de seguir leyendo más,está palabra se qla puso Dios a través de artista Cristiano,esty en ese proceso y tal cual ,desde qcomence a leerlo no paro de llorar,se qDios me lleva al quebrantamiento,la sabiduría viene de el , gracias por su tiempo y la explicación.😇

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .